INFOXICACIÓN
El ser humano ha tenido y tiene un increíble afán por acaparar todo tipo de información desde el principio de los tiempos, así que parece lógico en el momento actual en que nos encontramos que todo ello haya sobrepasado nuestro consumo.
Y eso es INFOXICACIÓN, el resultado de la suma de “información" e "intoxicación". Este término acuñado por Alfons Cornella en 1996, hace referencia al exceso o sobrecarga de información (information
overload en inglés) a que nos vemos
sometidos cuando buscamos información sobre un tema cualquiera. Hoy en día nos
encontramos con una red más que saturada, llena de datos muchas veces inútiles, erróneos o incompletos
junto con molesta publicidad en forma de banners, spam y pop-ups. Millones de
usuarios utilizan internet cada segundo y acceden, incorporan y añaden
materiales sin un método para comparar y procesar. Alvin
Toffler la considera como la enfermedad de la
sociedad digital de principios del siglo XXI dada la incapacidad para procesar
y analizar tal magnitud informativa.
Todo este volumen de información y datos en
internet que no paran de crecer han creado la sociedad de la información, un
mundo virtual en el que cada vez que haces click
aparece algo nuevo que descubrir, pero en el que cada vez es más difícil
abarcarlo todo.
Nuestro rendimiento tanto personal como profesional
se ve afectado significativamente por el ingente volumen de información al que
podemos acceder. Parece que nuestra búsqueda de información no acaba nunca
porque, generalmente, no somos capaces de procesarla o discriminarla. Dedicamos
tiempo y esfuerzo, pero no estamos
contentos con el resultado: nos parece que siempre podrían mejorarse los
resultados obtenidos, lo que nos causa
confusión y cierta angustia.
En Estados Unidos se ha señalado esta
situación como un trastorno denominado Information Fatigue Syndrome
(IFS) que provoca una sensación de malestar incongruente: hiperconectados al
máximo, pero incapaces de estar al día; ansiosos por saberlo todo, pero
incapaces de procesarlo.
El acceso a tanta información limita nuestra
capacidad para comprenderla. ¿Cómo discriminarla? Pues después de “infoxicarme”
tratando de buscar la solución al problema, únicamente puedo decir que varias
son las propuestas que he encontrado, complejas, eso sí, todas ellas: utilizar
filtros, acotar las búsquedas, una correcta gestión del tiempo así como emplear
y utilizar distintos canales y formatos parecen ser las posibles respuestas.
Ahora el reto es nuestro.
